Transfusiones
La muerte y la doncella narrada por Franz Schubert
Por Emil Kourbanov | Diseño Randy Porras
05/02/2018

Dentro del bagaje artístico de la sociedad occidental se han hablado siempre de narraciones literarias, cinematográficas, visuales y dramáticas, pero muy escasamente a la hora de hablar de narraciones se mencionan las musicalesl: las zarzuelas y las óperas. Sin embargo, el eje recursivo de estas para narrar hechos se centra en la característica dramática o teatral para contar los hechos con arias o canciones que son el eje de dialogo entre los personajes.

Sin embargo, se puede hablar de la narración musical como tal cuando una serie de sonidos tratan de narrarnos un hecho, tomando este hecho narrado como punto de partida para generar melodías e interpretación musical. Obras como la consagración de la primavera de Stravinsky o la Sinfonía n.º 8 de Mahler, basada en Fausto, nos narran sucesos o hechos acontecidos como lo es la llegada de la primavera en una Rusia pagana o los acontecimientos sucedidos en la obra de Goethe, usando como recurso primo para la experimentación narrativa, la música.

 



 El lied, como se le llama a la canción alemana interpretada para voz solista y acompañamiento (por lo general, piano) gestada en el periodo romántico, puede contarnos una historia por medio de sonoridades y expresión lírica acompañada por poesía germánica; la ocasión que nos reúne en este apartado trata precisamente de un lied, llamado Der Tod und das Mädchen o en su traducción literal La muerte y la doncella del compositor alemán Franz Schubert con texto de Gedicht von Claudius, la cual, nos cuenta un dialogo entre una mujer joven que es acechada “por un hombre de huesos”, o implícitamente dentro del dialogo, la muerte. Lo interesante acá, a parte de la temática, es el hecho que dentro de la canción, los dos papeles son encarnados por una sola o solo cantante, que con su voz, interpretación y su registro, tendrá que dar vida a ambos personajes, por ende, veremos cómo es que en un nivel macro la narración empieza, se desarrolla y desenlaza.

 

La canción empieza con un preludio; “Massig”, o lo que es en español “moderado”, se expone en la partitura al principio, la cual, comenzando en re menor, el piano introduce la melodía de la muerte que aparece acechando a la pobre doncella, con valores largos rítmicos como redondas y corcheas, esto en sí extrapola como es que se presenta tanto la muerte como la doncella, ya que con lo cual , ella al percatarse que está ahí, entra en escena, desesperada, con miedo al acecho que la muerte le provoca, su voz exasperada entra con carácter rítmicos cortos denotados por el piano (la partitura dice arriba “Etwas geschwinder” o en español, “Un poco más rápido”), y el registro agudo de la mezzosoprano o barítono caracteriza su joven voz; “¡Vete lejos!, ¡vete lejos tosco hombre de huesos!”, empieza diciendo la doncella. Cabe destacar que entre cada “Vorüber! Ach, vorüber!” o “Vete lejos” hay un silencio de negra, denotando respiración o jadeo de la doncella, tratando de huir de la muerte que la acecha, cosa que se seguirá repitiendo durante la parte de ella, esta sigue diciendo “Todavía soy joven (silencio de negra o jadeo), vete querido (silencio de negra o jadeo)”, con voz de súplica mientras el piano sigue con su motivo caracterizado por motivos rítmicos cortos en re menor, para luego, la doncella diga sus últimas palabras “y no me toques”, dice ella, haciendo una pequeña escala descendente mientras el piano deja los caracteres rítmicos cortos para volver a los largos haciendo también una escala descendente, los valores cortos largos y la escala descendente denotan la fragilidad o desfallecimiento y el fin inevitable de la doncella hacia la muerte, después de decirle “y no me toques”, respira o jadea denotado por un silencio de negra, para luego repetir con sus últimas fuerzas, “y no me toques”, la doncella calla, denotado por los silencios posteriores en su voz y sólo queda el piano, haciendo una escala cromática descendente, exponiendo el fallecimiento de ella  a manos de la muerte hasta que tanto el piano y la doncella callan por completo, la traducción literal de lo que la doncella dice es la siguiente:

 

Vorüber! Ach, vorüber!

Geh, wilder Knochenmann!

Ich bin noch jung! Geh, lieber,

Und rühre mich nicht an.

Und rühre mich nicht an.

 

Vete lejos!, Vete lejos!

Tosco hombre de huesos

Todavía soy joven, Vete querido

Y no me toques

Y no me toques

 

Una vez que la doncella y el piano callan, entra la muerte, denotada por los valores rítmicos largos constantes, a modo de una marcha o un paso, queriendo así ver esta como un paso constante e inevitable, la voz de la mezzosoprano o barítono cambia del registro agudo al grave, yendo del carácter agudo y bello de la doncella hacia lo gutural y oscuro de la muerte, exponiendo así un binarismo significativo, lo ascendente o agudo como la vida, y lo descendente o grave como la muerte. La muerte entra diciendo, con una tonalidad en re menor, “dame tu mano, tú, hermosa y frágil forma”, con una sola nota constante, el re y valores rítmicos en su gran mayoría largos, sin dejar el motivo de paso o marcha inevitable, sin embargo, la muerte y su carácter, cambian a partir de este momento, cuando la muerte prosigue diciéndole a la doncella “soy tu amiga y no vengo a hacerte daño”, bajando la voz hasta un la; una vez que la muerte denota que no va hacer ningún daño y que es amigable, la tonalidad cambia de re menor a fa mayor, de una tonalidad “fúnebre” a una “buena o tranquila”, en esta tonalidad, ella le dice a la doncella “ten valor, yo no soy tosca”, con el mismo carácter rítmico, solo que ahora la muerte habla cantando en la nota de fa, por último la muerte toniza pasando por re menor hacia un re mayor diciendo la frase “Lo que debes hacer es dormir suavemente en mis brasos”, donde en la última nota emitida por la muerte, en la palabra “dormir”, hay una tercera de picardía, es decir el uso de un acorde mayor al final de una sección musical que está en una tonalidad menor o modal, tonalidad mayor que se extenderá con el piano hasta el final de la pieza una vez que la muerte calla. La traducción de lo que dice la muerte es la siguiente:

 

Gib deine Hand, du schön und zart Gebild!

Bin Freund, und komme nicht, zu strafen.

Sei gutes Muts! ich bin nicht wild,

Sollst sanft in meinen Armen schlafen!

Dame tu mano sensible, tú, imagen bella y tierna

Soy amigable y no vengo a hacerte daño

Ten valor, yo no soy tosca

Lo que debes hacer es dormir suavemente en mis brazos

 

La tonización hacia fa mayor haciendo una tercera de picardía en la palabra “dormir” o schlafen, evidencia el aspecto positivo y amigable de la muerte, que en vez de ser una acechadora que causa daño, lo que representa es un destino inevitable pero, positivo, ya que al tonizar al final, cuando la doncella pasa a dormir suavemente aparece la tercera de picardía, haciendo una alusión a descanso y pasividad, donde a lo contrario que pensaba la doncella al principio de la pieza, la muerte o “el hombre de huesos” se presenta como un amigo, como dador de descanso, despojando así a la doncella de toda desesperación y aprieto carnal, la muerte, al fin y al cabo dentro de la pieza, se presenta como un descanso acompañado por una marcha, marcha, que es inevitable, despojando de todo carácter físico o bello carnalmente, para ascender hacia el descanso, o tal vez, la inexistencia. 

 

Se deja evidenciar el carácter narrativo de la música, donde ella, por sí sola, nos expone una narración y no las cuenta de manera igual de efectiva que una narración visual o teatral, Schubert nos cuenta la historia de la muerte y la doncella, donde el tópico del Tempvs Fvgit está presente, el paso del tiempo devora todo y con ella viene la muerte, solamente, que no se nos expone una muerte mala, cruel y voraz, sino más bien, una muerte amigable, sensible y tranquila, donde ésta por sí sola, al despojar el carácter físico y carnal de los seres vivos, no es malvada, si no que da pasividad y conlleva descanso, por eso, Schubert, al usar mecanismos musicales para contarnos una historia, nos da entender la muerte como un paso constante e inevitable del que todos estamos exentos, sin embargo, esta para él como narrador, no representa sufrimiento ni despojo, sino más bien, al despojarnos de la carne, hay un descanso eterno hacia la inexistencia. 

 

Gracias especiales a mi amigo Patrick Brandl y a mis profesores Franklin Castro Steller y Khristopher Roselló por su ayuda al realizar éste artículo. 

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