Leer y beber
Los mejores libros costarricenses del 2017 según Literofilia
Por redacción
05/02/2018

Cada año Literofilia prepara una lista de los mejores libros publicados basado en los criterios de expertos consultados por nuestra revista. Estos son los libros escogidos por nuestra redacción. 

En algún instante de la mitología, Peleo y Tetis celebraron una boda a la que fueron invitadas todas las deidades griegas, excepto una: Eris, la diosa de la discordia. La futura madre y el progenitor de Aquiles no imaginaron que ella se vengaría de ese atrevimiento arrojando sobre la mesa del banquete una manzana dorada con la inscripción que desencadenó la guerra de Troya.

 

“Para la más hermosa” era el mensaje que aparecía unido a la fruta. Inmediatamente, Atenea, Hera y Afrodita iniciaron una enorme disputa porque cada cual reclamaba para sí el obsequio. En busca de finalizar la pelea, Zeus nombró al príncipe Paris como el juez que decidiría cuál deidad iba a ser llamada la más bella de todas.

 

Como ha sucedido por los siglos de los siglos, cada diosa intentó sobornar al joven juez con regalos nada despreciables: Atenea le prometió sabiduría, Hera le ofreció riqueza y Afrodita lo tentó con entregarle el amor de la mortal que él considerara más deseable. Entonces, Paris, al que poco le importaba poder explicar el silogismo categórico o pasarse la vida contando monedas, emitió su veredicto favoreciendo a la diosa del amor para poder rozarse desnudo con Helena, la esposa del rey Menelao.

 

El resto de la historia continúa en La Ilíada. Algo similar ha ocurrido y ocurre en el arte cuando de escoger lo mejor se trata.

 

Aunque el anuncio de las obras y autores favorecidos no desate guerras de diez años, el barullo del descontento se sostiene durante varios días indagando si los jueces no sucumbieron a alguna de las tres deidades que circulan el ambiente actual: la Política, el Amiguismo y la Ignorancia.

 

En el 2017 se publicaron más de cien textos literarios en nuestro país y Literofilia recopiló distintas opiniones de críticos, libreros, periodistas culturales y escritores a quienes se acudieron como principios de autoridad por combinar conocimiento y lectura, para procurar alejarnos de los caprichos del gusto o del error que comenten los que premian sin leer. Aunque es pertinente destacar que lamentablemente no contamos con la totalidad de los títulos publicados, sí reunimos una cantidad considerable para generar discusión. Como revista, este medio le brinda espacio a todas las editoriales y autores del país para mostrar sus textos y corresponde a los mismos aprovechar o ignorar el sitio brindado.

 

A continuación, nuestra lista de los mejores libros en los géneros de cuento, novela y poesía comentados por colaboradores. Disfruten la manzana. 

 

Mejores novelas 

 

1. Museo animal  │ Anagrama

Por Carlos Andrés Umaña

 

Museo Animal es un logro de escritura fragmentada, condición que le permite un efecto de puzzle en convocatoria de un lector que debe tejer, entre siglos y espectralidades, una historia depositada en sobres. Con una envolvente narrativa, este escrito lleva a su lector por una serie de vericuetos históricos que perfilan una totalidad a la que nunca se asiste, dejando como resultado una verdad minúscula, representada tanto por las vidas de los personajes, como por la manera en que se estas se presentan, es decir, por la forma de narrar. La capacidad estilística y el manejo de recursos para lograr lo anterior, posiciona a la segunda novela de Fonseca, Museo Animal, como una de las mejores novelas publicadas en el año 2017. 

 

 

2. Archosaurio │ Uruk editores 

Por Germán Hernández 

No queda más que hacer generalizaciones, este 2017 fue un buen año para la narrativa criolla, si por lo menos leyéramos en este país, la gente no sabe lo que se está perdiendo, y en medio de este océano, una gotita: Bernabé Berrocal, y su debut como novelista con su "Archosaurio" como un delicado bicho mitológico, entre lo onírico y lo existencial. 

 

La novela experimental no tiene que ser una roca impenetrable, también puede ser un despliegue de ternura, un proceso de desmitologización, y restauración, tal como lo hace Berrocal, un fino y delicado narrador que tiene respeto por los materiales de trabajo y los usa con destreza, Archosaurio es la novela que Bretón y sus secuaces anhelaban escribir y no pudieron, yo recomiendo su lectura en las noches, para los que perdieron sus sueños, o el único sueño, a lo mejor aquí lo encuentran. Yo encantado de no tener que buscar más. Ahora los héroes nacionales están más cercanos y sanguíneos que nunca. 

 

 

3. Mercurio en primavera │ Ediciones Lanzallamas 

 

Por Gustavo Arroyo

 

Mercurio en primavera construye una narrativa estructurada sólidamente desde lo poético; más aún, que emerge desde lo poético sin perder su intencionalidad y con evidentes réditos en el estilo. Esto es, adentrarse en la profundidad del océano –con detenimiento, paciencia, y hasta cierta obstinación– para acabar describiendo con toda sencillez la espuma del oleaje. Hay ecos de grandes obras acá; en lo particular me evoca con fuerza el estilo de un Juan Carlos Onetti. Aquí el eco no es necedad, es riqueza. 

 

Aparte del aspecto de la construcción desde lo poético, la narrativa de Salas es limpia y elegante; he aquí un texto expresivo bien tratado, con un cuidadoso manejo del lenguaje, en el que caben todas sus formas, pero no por ello prescinde de llamar las cosas por su nombre, y de hablar con naturalidad de ciertos procesos humanos que son justamente eso: naturales. Aquí lo grotesco se mira a todas luces, pero está tejido con dedicación. Doble o triple puntaje de palabra, como en el juego aquel. 

 

Luego, la lenta contemplación que efectúan los personajes de sus procesos internos, simultánea y aparejada a la descripción de las realidades externas: los personajes se adentran en sus abismos, mientras la observación del entorno se reproduce con habilidad exquisita. Una cosa habla de la otra, mientras ambas hablan de ninguna. Al final, el único camino cierto es el de la derrota; como siempre.   

 

Otro sí: el asunto del nombre del personaje, que no es otra cosa sino la expresión materializada de la dualidad Lucas/Mercurio: “Mercurio partiría para siempre, Lucas tal vez no, porque, quisiera o no, era un fantasma de este lugar”. Cuando alguien aísla la nostalgia operante a través del entorno -como Salas lo hace acá- es porque pudo ver en su justa dimensión todo el acantilado.  Y los tres capítulos finales son enormes poemas en prosa. Enormes, no por el tamaño, sino por su calidad y atrevimiento.

 

 

4. El sitio de Ariadna │ Uruk Editores

Por Roberto Acuña 

 

El sitio de Ariadna de Arabella Salaverry, a partir de una deconstrucción metafórica del mito del ovillo y el laberinto, narra sensiblemente las vicisitudes de una mujer en su reivindicación de una identidad libre e independiente, vulnerable a las fuerzas culturales del patriarcado y el amor romántico. Es así como, El sitio de Ariadna construye un argumento donde la protagonista es el prisma para comprender el statu quo de la región Latinoamericana en la segunda mitad del siglo XX. De tal forma, el lugar de enunciación de Ariadna se erige como una evidencia auténtica de las relaciones entre el cuerpo y la historia, y de cómo ambas categorías se disuelven en una subjetividad en construcción. 

 

Por otra parte, el ensamble de secuencias narrativas, en alternancia con construcciones poéticas, confieren al relato una atmósfera de verosimilitud que deviene en la conformación plausible de Ariadna como un personaje en sincronía auténtica con los sucesos propios del cronotopo propuesto. Asimismo, la narración de realidades como las relaciones impropias, la violencia sexual, el aborto, paralelamente a la problematización de ciertos mitos de la identidad costarricense constituyen a El sitio de Ariadna como una novela necesaria y afortunada para la narrativa costarricense, en un país que en pleno siglo XXI adolece de actitudes conservadoras, violencia de género estructural e ignorancia popular.

 

Por lo anteriormente expuesto, El sitio de Ariadna se inscribe en la producción narrativa que reta la cultura hegemónica costarricense, y deviene en interpretaciones cuyo efecto es el cuestionamiento de un sistema fundando en mitos, héroes masculinos, laberintos y “minotauros”; pues, tal como criticó Simone de Beauvoir en los mitos “[la mujer] es la presa del hombre, es su pérdida, es todo cuanto él no es y quiere ser, su negación y su razón de ser”. Así, paralelamente a la elaboración atrapante de fondo y forma, el relato de Ariadna nos conduce por un proceso de desarrollo psicológico, cuya lectura, en términos de la obra, se vuelve un acto realizado por el propio gusto de la memoria y el placer. 

 

Mejores cuentarios 

 

 

1. La ideología de los vertebrados │ EUNED 

Por Gustavo Solórzano-Alfaro

 

El escritor Mauricio Ventanas debutó en 1997 con el volumen de cuentos Las muertes normales, al cual le siguió en el 2000 Del delirio, las botellas y las flores. Diecisiete años después regresa con Ideología de los vertebrados, un nuevo conjunto de relatos publicado por la Euned, en el cual despliega hábilmente lo mejor de su estilo, el cual se funda en la ironía y el juego para construir toda una mitología.

 

En el relato “Náufragos”, que abre su segundo libro, por ejemplo, el protagonista flota en un río junto con su madre, hasta que esta lo suelta porque él ya sabe nadar. La madre se ahoga y el protagonista queda entonces con su padre, quien lo instruye en las artes de la pesca.

 

De igual forma, Ideología de los vertebrados arranca con un relato familiar (“Fagia”), en este caso la historia quizá conocida de “Caín, Isabel, Anais, Aníbal, Lina y Abel, juveniles jardinícolas del Oriente Medio, caníbales todos por designio de la palabra”. La historia es una vuelta de tuerca que combina con gracia y ferocidad el mito del Génesis y el concepto freudiano de la muerte del padre.

 

El tema de la madre regresa en “Mamaria” y el del lenguaje como materia prima del mundo en “Palabras”. Asimismo nos encontraremos piezas breves de tono humorístico, arropando relatos más extensos como “Terminal”, que se introduce en los terrenos fantásticos para contarnos la vida de un inmortal que desde su nacimiento tenía designado con exactitud cuántos años habría de vivir.

 

Por otra parte, este libro se puede leer como una suerte de bestiario y a la vez como un inventario del mundo natural y del mundo de las cosas. En “Vertebralia”, el personaje inicia: “Tengo una vértebra; luego, existo”, con lo cual trastoca la máxima cartesiana. Así, caracoles, cerdos, vacas y crustáceos se entremezclan con “Basuremia”, uno de los cuentos más extensos del conjunto, que gira en torno a los libros y a la filosofía heideggeriana (esa que todos conocemos), para ofrecernos una mirada caleidoscópica.

 

Ideología de los vertebrados es uno de los libros de cuentos más interesantes e ingeniosos de los últimos años, merced a un acercamiento desenfadado hacia temas complejos que siempre terminan por arrojar nueva luz sobre problemas existenciales. Con este trabajo, Ventanas demuestra que “veinte años no son nada”, y que bien vale la pena el regreso cuando es tan acertado y sugerente como esta miscelánea del universo que ahora nos ha entregado.

 

2. Los pasos rojos │ Uruk Editores 

Por Amalia Chaverri 

 

 

Los Pasos Rojos, primera obra de Elizabeth Jiménez,  es una colección de cuentos llenos de ingenio, perspicacia y agudo sentido del humor. Es un trabajo minucioso, de estilo depurado, coloquial, amigable, limpio, ameno.

 

Se trata de desplazamientos teñidos de "rojo", connotando -por lo de rojo- el ser pasos cargados de deseo, de amor, de fuego, de pasión, de violencia, de venganza. Este recurso –ingenioso y lúdico- que funciona como leitmotiv es tan sólido y versátil que los zapatos se convierten, simbólicamente, en personajes de los cuentos: compañeros, amigos, sostén, víctimas, armas de violencia, protagonistas de efectos curativos, testigos, símbolos de erotismo y de tentación, armas punzantes, fuentes de atracción, testigos incómodos, etc. El texto lo dice: "...detrás de un par de zapatos hay un ser humano, una historia".

 

El recurso de los saltos que dan los personajes de un cuento a otro le da seguimiento a sus vidas sin que ni el cuento inicial ni en el que vuelve a aparecer, pierdan su independencia y autonomía temática.

 

El conjunto de historias va conformando un mural que recrea, con actitud crítica, denunciante y también convincente, aspectos significativos de nuestro contexto socio-cultural.  Ello abarca una crítica a todas las clases sociales: de las más privilegiadas a las más desamparados: sus intereses, sus desafueros, sus bondades, sus tragedias personales, sus momentos (aunque pocos) de felicidad.

 

Los mejores poemarios 

 

1. Nadie que esté feliz escribe │ Nadar ediciones 

Por Álvaro Rojas 

Nadie que es feliz escribe es un libro de poemas independientes entre sí, sencillos y honestos, escritos desde el vacío, desde la falta y tal vez, unidos por una idea: la poesía es materia artesanal. Este libro es mejor en los poemas que miran cerca, aquellos que tienen a mano su casa, su esposa, Alajuela, un hotelero perseguido por sus acreedores, el aeropuerto o un patio de frutales.

 

Solórzano observa lo cotidiano, lo recorre con su mirada inteligente y también, de pronto lo hace saltar, le encuentra grietas por donde fugarse, de pronto, las cosas de todos los días, le llegan a cansar.

 

El poeta de este libro coquetea con la tristeza y con la pérdida como fuentes de la escritura y de su poesía y sin embargo, como es un hombre práctico, que ama los oficios manuales, cuando las cosas llegan a sus límites, cuando se trata de escoger entre ser feliz o escribir, él se inclina, como es natural, por todo aquello que le da seguridad.

 

Su título es un acierto que a su vez le sirve a su autor para reflexionar en clave poética sobre un tema que tiene peso e historia en la literatura occidental, la tristeza, la insatisfacción como génesis de la literatura. Y sin embargo, sus poemas no son pesados ni se ocupan solo de este asunto, por el contrario, tratan de temas muy distintos y están escritos con una enorme sensibilidad.

 

 

2. Apuntes para un naúfrago │ Letra maya

Por Fernando Chaves Espinach 

Escribir sobre uno mismo es colocarse en riesgo a la vez que darse la oportunidad de alejarse del precipicio. Lo que ocurre en esos momentos de tensión, en la orilla, al borde de la caída, es lo que nos interesa como lectores. Lo logra Paúl Benavides en su debut con poesía en prosa. El autor es laborioso con su lenguaje, serio (incluso demasiado serio) con sus temas y transparente en su compenetración vital con la literatura.

 

Si bien sobran los libros sobre el yo, la timidez costarricense quizá haya hecho que solo sobresalgan unos cuantos más bien tímidos, reacios a la autocrítica, complacientes en su tono. El libro de Benavides es todo menos eso, lo cual le coloca más de un escollo al lector. Apuntes para un náufrago abruma, ensombrece. Eso no es “negativo”: la literatura también es tensión, también sofoca.

 

La virtud de Benavides, por supuesto, es sostener esta línea electrificada con cuidado. Tal como en sus poemas, el núcleo de este libro reside en el conflicto entre luz y sombra, con una urgencia moral que convence pero que, claro, puede ahuyentar también. No es solo autoflagelación lo que el poeta encuentra en la revisión de su pasado, aunque hay algo de eso también; no es solo culpa católica ni angustia existencialista démodé. Es una herida abierta, pero cuidadosamente envuelta en vendajes del más puro amor por las palabras. Eso es raro. Eso es bueno.

 

 

 

3. Todo sucerá siempre │ Ediciones espiral 

Por María del Mar Obando Boza 

 

Después de su libro “Detener la historia”, el tiempo vuelve a presentarse en el título del más reciente poemario de Alejandra Solórzano: Todo esto sucederá siempre.

 

En un libro que se nutre de la filosofía, la sabiduría de lo místico y de la sinceridad de la emoción, Alejandra nos entrega un conjunto de poemas donde lo visceral se vuelve sublime y los instantes son palabras que saltan con dulce violencia frente a la mirada de quien ojee cualquier página.

 

En “Jardín Japonés” el acto creador de un dios se compara con el orgasmo por masturbación de un hombre en una ciudad italiana, las piedras que observamos diminutas son así por culpa de los ojos de Medusa y estas guardan el anhelo de sus pupilas mientras las une el silencio de las palabras que no pueden pronunciar. Páginas después, en “Fall in love”, una persona (que bien podría ser Ana Bolena) recorre el camino hacia su ejecución enamorada de la vida que tuvo y resignada a que el filo de un hacha pronto terminará con la última imagen del mundo/y el dibujo de un nombre/en la boca entreabierta.     

 

Como motivo poético resulta interesante esta apreciación del sufrimiento en la poesía de tan singular autora, aunque no sorprende cuando comprendemos que para ella sufrir no es una idealización romántica o una victimización continua, sino la necesidad de cambiar de piel.

 

 

3. Las direcciones estelares │ 

Por Minerva Solano

Las direcciones estelares de Paola Valverde llega en un momento crucial en el que leer sus ver-sos es ver-nos en ese quebrado espejo al que raramente prestamos atención y que da cuenta de lo que tenemos en común y hemos olvidado por distintas razones. A partir de su visión de mundo, la escritora plantea una vuelta a lo elemental, a lo más importante, pero que ahora no todos tenemos. Y esta importantísima re-visión no nos deja ilesos, ya que para conocer el universo que nos rodea, es imperativo que nos volvamos a ver a nosotros mismos, hacia adentro y hacia afuera como parte de un todo. Es esta, quizá, la única forma de reconstruir en conjunto ese espejo que también sirve de guía y cambiar lo que no nos gusta de su reflejo.

 

 

 

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