Literofilia
Ciudad de Cipotes
Ciudad de Cipotes
Por redacción | Ilustración Ricardo Barahona
16/04/2017

En 1943, la pintora salvadoreña Zélie Lardé ilustraba la primera edición del libro de su esposo Salvador Salazar Arrué (Salarrué): Cuentos de Cipotes, una obra que reuniría relatos narrados por voces infantiles con picardía e ingenio. 

La cercanía de las anécdotas con la cotidianidad, más el lenguaje y el humor que presentaba, lo convirtieron en un clásico de la literatura centroamericana que además de mostrarnos las historias de la Firulina, la Cocolina, Catuta, Juinche y los otros cipotíos,registró el uso que la palabra «cipote» posee en varios países de nuestra región para referirse a la niñez.

 

Por tal motivo, en Literofilia decidimos retomar esta palabra para otorgarle sentido de unidad regional a nuestro nuevo blog sobre literatura infantil y juvenil: Ciudad de Cipotes.

 

El momento en que un escolar aprende y comprende el alfabeto es una iniciación mágica que lo lleva a interesarse por pronunciar, en voz alta, cada palabra que antes creía un garabato y ese instante debería ser aprovechado para entregarles todas las palabras posibles a fin de que construyan puentes y no silencios.

 

Gabriela Mistral señalaba que “la infancia se llama ahora” y José Martí aseguraba que “los niños saben más de lo que parece, y si les dijeran que escribiesen lo que saben, muy buenas cosas escribirían”, por eso consideramos que es deber de las familias, la escuela y toda la ciudadanía adulta ubicar a su alcance el lenguaje escrito y los espacios para disfrutarlo.

 

Que los libros lleguen a sus manos morenas, negras, blancas o amarillas, donde puedan leer páginas que dialoguen con sus inquietudes y representen sus sueños, historias que los trasladen desde los mitos mayas hasta más allá de las montañas que circunscriben la dulce cintura de América.

 

Cada semana, con ayuda de nuestros colaboradores locales y regionales, compartiremos la reseña de una obra poética o narrativa creada en alguno de los países que conforman la región centroamericana.

 

Actualmente, la literatura infantil y juvenil contemporánea se encuentra inmersa en un interesante debate donde se enfrentan distintas posiciones sobre la noción de niñez, porque el acceso a la información presente en el mundo actual ha replanteado la escritura que solo se dedicaba a educarlos por otra que se ocupa más de comprender sus vidas.

 

La etiqueta de literatura caracterizada como infantil se ha utilizado desde el siglo XIX (porque anterior a este momento la infancia no se consideraba un periodo diferenciado) y, a partir de esta adjetivación, se constituyó como la más olvidada por la crítica al estimarla un “arte menor”. Sin embargo, Hans Christian Andersen, Julio Verne, Charles Perrault, Oscar Wilde, Lewis Carroll, Michael Ende, Antoine de Saint-Exúpery como autores de obras universales y Manuel Galich, Juan Ramón Molina, Salarrué, Rubén Darío y Carmen Lyra como autores regionales, han demostrado que un libro posee la capacidad de devolvernos a la infancia cada vez que volvemos a él y que el arte puede ser apreciado a cualquier edad.

 

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