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Anacristina Rossi
La curandera de Atenas
Por Anacristina Rossi
22/03/2017

Una de las contradicciones de la tan mentada globalización es que los libros se han desglobalizado. En mi juventud los libros viajaban, atravesaban las fronteras de todos los países de habla hispana. Qué maravilla encontrar en las librerías las ediciones argentinas de Losada, las españolas de Austral, con autores de todos los países.

Con la globalización eso cambió. Suponemos que por un asunto de administración y costos y monopolización, las editoriales segmentaron sus mercados y las medianas y pequeñas no pudieron competir. Hay personas ingenuas que aún creen que publicar en Penguin Argentina significa salir al mundo. No, Penguin Argentina venderá el libro en el área donde le resulte más rentable a esa filial. A menos que se trate de un autor que haya tenido mucho éxito en España o ganado un premio importante, como el Cervantes.

 

Esas murallas firmemente establecidas hacen que una obra como La curandera de Atenas, de la española Isabel Martín, publicada en Madrid en 2010 y ganadora ese año del premio Hislibris al mejor autor novel de novela histórica, no llegue a Costa Rica.

 

Se trata de una novela fascinante que nos cuenta la historia de Helena, hija del filósofo y poeta Empédocles de Akragas en el siglo V antes de nuestra era. Helena es raptada por un traficante de esclavos y vendida en Atenas. La compra la hetaira Aspasia de Mileto, la compañera de Pericles.

 

La novela está contada con una tensión dramática que hace que una no pueda soltarla. Ese primer hilo tenso es la presencia constante, amenazante, del traficante de esclavos que la raptó y vendió, y que la vigila. La autora describe sin concesiones lo que es ser una mujer esclava, así sea de la gran e iluminada Aspasia de Mileto. El segundo hilo narrativo se une al primero y es el del médico Hipócrates, amigo de Pericles, de quien Helena se enamora. Hipócrates debe dejar Atenas y promete regresar por ella para hacerla su ayudante. Pero claro, si bien es Hipócrates el que se lleva el nombre para la historia, las verdaderas médicas de esa época eran las mujeres y es de otra esclava, Temis, que Helena aprende la medicina por la que Hipócrates la quiere, la respeta y se enamora.

 

   Pero Hipócrates no regresa y Helena es comprada por Laida, con lo que pasa a ser hetaira de los hombres más importantes de la Atenas de aquel tiempo, entre ellos Alcibíades. Y así como es la Moira la que guía a Julia y a otros personajes de mi novela La romana indómita, a Helena la guía la inteligencia cósmica, el nous.

 

Su nous la lleva de aventura en aventura -son los tiempos terribles de la guerra entre Atenas y Esparta- hasta descubrir el destino de su hermana Atis y quién es el verdadero culpable de los secuestros, de ese tráfico de esclavas de élite.

 

Es increíble como Isabel Martínez logra recrear, sin un solo anacronismo, la sensibilidad y las relaciones de hombres y mujeres de aquella época. Una novela maravillosa que debería circular de país en país gracias a la lengua que nos une y que más bien hoy parece que nos separa.

 

Recomendación a los que viajen a España: leerla.

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