Literofilia
Lo que leí
Anacristina Rossi
Un libro que podría cambiar el mundo
26/07/2017

Valga esta anécdota para introducir el maravilloso libro de María del Mar Obando Boza: Por qué los adultos son tan amargados

Empezaré contando algo que supe y que doy por cierto por la confiabilidad de la fuente. Hace muchos años -como empiezan los cuentos- en el primer año de la carrera de agronomía se enseñaba agricultura orgánica. Los y las estudiantes quedaban tan fascinadas con el mundo de la agroecología -como usar insectos para proteger plantas, plantas para proteger otras plantas, es decir, trabajar con el hermoso entramado de la vida- que después ya no querían saber nada de la agricultura tradicional -sí, la de la revolución verde, la que nos da cáncer y nos jode el agua y los ecosistemas-. Entonces, parece que las compañías productoras de agroquímicos protestaron. Y protestaron. No sé quién era el rector ni diré el nombre de la universidad -a buen entendedor, pocas palabras- pero ese rector cedió, se eliminó la agricultura orgánica del principio de la carrera y se puso como electiva al final. Y lo que pudo haber significado en este país una revolución, se fue, ustedes perdonen, al carajo.

 

Valga esta anécdota para introducir el maravilloso libro de María del Mar Obando Boza: Por qué los adultos son tan amargados

 

Y vale también aclarar que está basado en una metodología que María del Mar, profesora de filosofía infantil, ha utilizado con sus pequeños estudiantes. Además, como un plus, está bellísimamente ilustrado por Stephanie Chaves.

 

Esta “nouvelle” o novela corta en francés relata lo que ocurre en una escuela muy especial, una escuela “al revés” donde primero se aprende a preguntar y después a responder. Desde ya se trata de un planteamiento subversivo que pone patas arriba -y en buena hora pues el mundo lo necesita desesperadamente- nuestras nociones sobre la “enseñanza”. Sí, porque son los niños quienes con su visión fresca, libre de cinismos y de compromisos, gritan “el Rey está desnudo”.

 

Sí, el Rey está desnudo porque los adultos nos damos cuenta de que  vivimos en sociedades muy poco felices pero lo negamos. Algunos salen del paso bebiendo, siendo adictos a alguna otra cosa, o tomando neurolépticos o antidepresivos. Pero a los niños nadie los engaña. No a esa edad. Y por eso son ellos los que hacen la pregunta clave, la que nadie se atreve a hacer aunque en ciertos dudosos ratings Costa Rica salga como “uno de los países más felices del mundo”. Los niños se preguntan sobre la felicidad y ya era hora, porque obviamente ese de que los ticos somos felices podría aceptarse sólo si nos comparamos con, digamos, el lumpenproletariado de Haití. Y aún así habría que ver de qué felicidad se trata.

 

Bueno, todo eso lo indagan los niños de la escuela al revés. Observan minuciosamente a los adultos. Los observan implacablemente.  Anotan cuáles son más felices que otros y por qué. Y las conclusiones a las que llegan son tan contundentes y devastadoras que yo misma, que me considero antisistema, anticonsumo, anticapitalista, salí bien golpeada al terminar el libro, y me tuve que cuestionar muchas de mis actitudes.

 

Me parece que si este libro fuera traducido a todos los idiomas y dado a leer por lo menos a partir de segundo año de primaria, habría tiempo de cambiar el mundo. Como no está a nuestro alcance proponer una política mundial, propongo que se haga una edición enorme, muy barata y se proponga al Ministerio de Educación Pública como lectura obligatoria. Tal vez nos daría tiempo de cambiar el mundo antes de que el cambio climático destruya el último de nuestros hermosos, maravillosos ecosistemas que nos permiten vivir.

 

 Gracias y mil veces gracias, María del Mar.

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