Literofilia
Tinta Digital
Alberto Sánchez Argüello
Escritores, editores y otros monstruos de la era digital
26/06/2017

En "La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica"  Walter Benjamin habla de cómo la relación entre el escritor y el lector, en el campo literario, se fue modificando con la expansión de la prensa. Antes de que existiese la prensa, existían pocos escritores y el número de lectores iba en aumento; la sección de opinión de la prensa y las críticas a los artículos, propició el cambio de esa relación, pasando el lector de ser un sujeto pasivo a ser activo y colocarse en cierta forma al lado del escritor.

Con los años, el desarrollo tecnológico permitió que los medios para escribir fueran accesibles para un mayor número de personas, pero no necesariamente para los medios de publicación. Publicar en revistas, periódicos o lograr imprimir novelas o cuentos de manera masiva, implicaba normalmente pasar por el filtro de la revista, el diario o una editorial, lo que significaba pasar criterios de calidad de contenido, estatus o proyección de ventas. Esto vino a cambiar a partir de la década de los noventa con el desarrollo del internet y más adelante, la invención de dispositivos móviles inteligentes.

 

Los blogs, las redes sociales, las plataformas digitales de publicación y los E-Book hicieron que aumentara exponencialmente el número de lectores que se convirtieron en escritores, a la vez que transformó al autor en un producto en sí mismo -tanto y hasta más importante que su obra- a través del buzz literario.

 

En medio de esta revolución del modelo hibrido del lector/escritor, tuvimos el conversatorio del Centro Cultural Pablo Antonio Cuadra "imaginación y formas alternativas de publicación" con la escritora mexicana Ana Coello de México y los escritores nicaragüenses Arquímedes González y Meyling Soza. Hablamos sobre las oportunidades y desafíos que identificamos como autores y autoras en esta realidad digital, siendo la primera la existencia de las ya mencionadas plataformas digitales de auto publicación como Whattpad y las grandes empresas online como Amazon que son capaces de colocar un Ebook en un mercado mucho más global que le que puede conseguir una editoriales local con un libro impreso.

 

Ana Coello se unió a Wattpad en septiembre del 2012. Ana tiene 13 historias publicadas en Wattpad y cuenta con 400 mil seguidores en la plataforma, de ahí que sea reconocida como la pimera latina “Wattpad Star”; Meyling Soza es seguramente la escritora más fecunda de Nicaragua en Wattpad, desde que se unió a la plataforma en mayo del 2014, tiene 14 historias publicadas y cuenta con más de 900 seguidores. Arquímedes González, Premio Centroamericano de Novela Rogelio Sinán (2012),  es el primer escritor nicaragüense, y posiblemente centroamericano, en auto publicarse en la plataforma de Amazon con su libro La muerte de Acuario, que está entre los 100 libros más vendidos de Amazon en español.

 

El conversatorio con estos escritores de distintas generaciones, abrió una ventana al mismo fenómeno que abordamos con la escritora uruguaya Cecilia Curbello en Febrero de este año: el nivel de interacción en tiempo real del escritor y la escritora con sus lectores, convertidos en grupos de fans y seguidores.

 

En las plataformas digitales los lectores pueden ser muy influyentes. Whattpad permite compartir borradores y que los lectores comenten, pero la obra sigue siendo del autor. Según Ana Coello, la interacción es necesaria pero el dejarse influenciar depende del autor. El autor puede escuchar, comentar, interactuar pero no dejarse influenciar y tampoco dejar historias incompletas -una tendencia en este tipo de plataformas-. A Mayling Soza le tocó establecer un límite con sus lectores, después de una experiencia de bloqueo de escritora que derivó en terminar una novela a partir de sugerencias que le iban dando sus propios lectores.

 

Si bien es cierto, que los nuevos medios digitales han abierto la puerta a un nuevo nivel de interacción, esto depende en gran parte de la personalidad del escritor y la escritora, que tanto tiempo quiere dedicar a responder comentarios, hacer un Facebook live o colgar videos en su canal de YouTube hablando de una nueva o respondiendo en tiempo real a sus seguidores. Mientras una Ana Coello se siente cómoda interactuando, un Arquímedes González prefiere una vida un poco más offline.

 

Se podría decir entonces que personalidad y uso de tiempo deberían ser criterios importantes a la hora de tomar una decisión sobre la manera en que se quiere publicar online: decidir entre plataformas donde la interacción es inmediata, que da más trabajo para quien escribe y se debe tener la disposición para interactuar, versus los E-book, que ocasionan una interacción mínima, ya que pocas personas escriben sus opiniones o reseñas y las plataformas como Amazon no están pensadas en términos de foro.

 

Sin embargo, el E-book presenta otro tipo de posibilidades. Las plataformas que los comercializan saben a qué hora se lee, y en qué dispositivo, también cuando se abandona la lectura, por algún tiempo o definitivamente; qué frases se subrayan y comparten, al punto de saber qué temas, palabras y expresiones son más propensas de tener impacto y por ende que tipo de obras pueden tener mayor éxito que otras. Esto puede ser muy bueno para las editoras y plataformas que quieren masificar best sellers, tal vez no tanto para obras experimentales o que traten de explorar temas incómodas o formatos poco populares, lo que nos lleva a la decisión complicada entre venta y calidad.

 

En las plataformas digitales no hay muchos filtros de calidad. El evitar plagiar de manera consciente o inconsciente y el pulir la obra se convierte en responsabilidad directa del autor y la autora. Mientras Arquímedes González insiste en que se requieren seis meses para escribir una novela y tres o cuatro años de trabajo de edición, probablemente las nuevas generaciones del mundo online tiene un poco más de prisa a la hora de exorcizar sus demonios en forma de publicaciones digitales.

 

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