Literofilia
El Paseo del Gato
Lorena Juárez
Qué siga la fiesta en Literofilia
22/01/2018

Desde esta ventana se ve el istmo. El sol cae sobre el lomo del volcán de San Salvador y bajo sus rayos contemplo la grandeza de Centroamérica. Estoy mirando de nuevo, como hago cada tanto, la página Literofilia. Dirigido por Warren Ulloa-Argüello, este proyecto literario me ha hecho sentir parte de esta región que es hermosa, diversa y llena de historias.

He dicho en innumerables ocasiones que los centroamericanos parecemos islas. Cada quien con sus guerritas, sus gobiernos corruptos y sus incontables golpes de Estado. Todos tomando café a las 4 de la tarde… tan despreocupados. O quizá no. Quizá eso es lo que en apariencia se nos hace creer y como dijo Piedad Bonnet en una entrevista de esta revista: “La literatura es la mala conciencia de la sociedad”.

 

Estamos aquí escritores, poetas, narradores, dramaturgos, gestores culturales, periodistas… Estamos aquí reunidos por voluntad de estos directores de orquesta… Estamos acá dándonos cuenta y dialogando. Porque ahora que cerramos 2017 no está de más decir que el gran regalo que nos ha dado el equipo de Literofilia es que podemos hablar entre nosotros, decirnos cómo cantan allá y acá.

 

Tengo que agradecer a mi amiga María del Mar Obando, una gran narradora de literatura infantil, el estar en esta aventura. Tanto empeño, tanto trabajo solo puede agradecerse infinitamente. Ella y Warren, más todo el equipo que han conformado, son un huracán. Son una fuerza avasalladora que eriza la piel, que mueve lo más hondo y llena de entusiasmo la vida.

 

Conocer a los hermanos

 

Tan cerca y tan lejos. Así definía yo mi acercamiento a la literatura centroamericana. Tanta barbarie en las editoriales y distribuidoras hacían que no conociera nada de lo que hacían mis colegas. Pero el esfuerzo de estar en un solo sitio ha hecho que tenga al menos un panorama de lo que hacen en Guate y que Guate es más que el negrito de Esquipulas.

 

También me he enamorado. Y más luego de ver a Mayra Santos-Febres en una plática desde Facebook live. Le tengo ya devoción a esta mujer boricua de sonrisa leve y a su manera de contar la historia de la literatura.

 

Me he entusiasmado también con la fuerza de las palabras de Alejandra Costamagna y sobre por qué y qué escribimos las mujeres. Porque lo que nos une aquí, en esta revista, en Litofilia, son las palabras. Y puedo seguir con más ejemplos de por qué esta es una gran revista, un gran proyecto, pero temo caer en el desagradable abismo que supone darse palmaditas a los hombros solo por caer bien, cazar algún prospecto o algún patrocinio.

 

Más allá de las adulaciones (que en este caso no lo son), dejo claro que mi agradecimiento infinito es para estas personas que tienen la titánica tarea de unir Centroamérica desde su literatura, desde nuestros cuentos… Porque un país, una región, son sus tradiciones, sus historias… Porque al fin y al cabo somos nosotros mismos.

 

Que siga la fiesta, cipotada, que 2018 ya está encima.

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